¿Cuánto de esto es amor, cuánto deseo? ¿Se pueden o no separar?

miércoles, 4 de agosto de 2010

Cebollas y pelos

Vos dormís, con tus labios resquebrajados por el sol y la sal, yo pienso en como cortar la cebolla. Sos la calma, la potencialidad aún no potenciada. Estás dormida, agazapada podría decirse. Yo te miro y vos no te percatás, es raro teniendo en cuenta que estás agazapada y que eso implica una situación de vigilia, de espera atenta. Hay un pelo, un pelo que no es completamente rubio ni marrón, un pelo que se está detenido encima de los labios y la sal, atravesado por el sol. Yo miro ese pelo salado atravesado por el sol, no intento comprenderlo, no quiero saber porqué lo miro ni porqué me atrae tanto, sólo me limito a disfrutar la imagen. No quiero preguntarme el por qué. Me niego a razonar en torno al hecho de que esté prendado de esa imagen, pero tampoco creas que soy un prisionero ingenuo o inconsciente, no. Se que mi prisión no tiene justificación, se que la razón no tiene lugar en la contemplación de tu pelo salado, tanto es así que pienso en cortar cebollas mientras miro ese pelo.

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