sábado, 13 de diciembre de 2008
"Click"
Dispara el botón de la camara y se siente preso de la melancolía al descubrir que ,de nuevo, el tiempo ha logrado salirse con la suya. Pablo siente que ha cada paso caminado el tiempo consigue robarle algo.Esta vez le ha quitado el sonido a la cámara, suspira ofuscado al descubrir que el "Click" tradicionalha sido remplazado por un aburrido silencio. Es cierto,el nuevo aparato le ha permitido capturar la estela de humo y la diferencia de colores que la rodea, y sin embargo se sientevacio al descubrir que la fotografía ha perdido todo su encanto. Ya no debe esperar días para contemplar dichoso los momentos que ha capturado para siempre, ahora le basta con esperar segundos.Puede revivir el momento al instante, repetirlo cuantas veces guste y compartirlo sin tener queaguantar tediosas copias. Pablo concluye que definitivamente el encanto de la fotografía ha sido asesinado sin piedad por los perfidos inventores del mañana. Se detiene en sus contemplacionesy descubre (o cree descubrir) que es absurdo pensar en camaras y botones cuando su mente debería girar entorno a la imagen, a su imagen. No importa quien o que fuera el que capturara el instante,lo importante debería ser que, a fin de cuentas, el humo no pertenece a la camara, el contrasteno es un invento del fotógrafo. Todo, absolutamente todo, pertenece a ella. Ella es quien ha fumado aquel cigarrillo inmortalizado, ella es quien ha prestado su sonrisa y su inabordable azul.Pablo sabe que solo es un simple intermediario entre la belleza y su captura eterna. "Click",el rollo se ha terminado, el fotógrafo yace muerto en un laberinto de negativos sin develar.
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