Y es en ese preciso momento cuando nuestras mentes comprenden finalmente el porqué de su existencia, porqué han venido al mundo y lo extraño de todo esto es que no se alegran al oírlo si no que simplemente se limitan a seguir escuchando la rápida melodía e intentar dejar pasarlo fugazmente, como una balacera de mediodía, como un goce instantáneo y perfecto que por más egoísta que suene es mió y solo mió, desde que inicia esa nota perfecta hasta que comienza el sonido del silencio y el goce absoluto el momento perfecto estalla en mil pedazos, astillando nuestras almas cansadas.
Es raro saber y sentir que ayer tan solo quería verte y hoy te imagine y te contemple con tanta ira con tantas ganas de alejarme y de a ratos no volverte a ver. Por que no comprendo el funcionamiento de nuestro ser por que no puedo entender como del amor pasamos al más profundo odio y otros labios se me vuelcan provocativos, prohibidos y hermosos a la vez suplantando con falsa hipocresía lo que solo tú logras al besarme. Es que se que de acá en más jamás tendré los besos que tuve, las caricias infinitas que me llenaban de dicha y me elevaban hacia un mundo donde los dolores y los sabores amargos solo eran sombras de lo hermoso, donde no valía estar tristes por que el instante a tu lado era hermoso, Pero el tiempo nos demuestra que es imposible sostener lo que el amor no ha logrado unir, es estúpido e irritante seguir una mentira que nos negamos a descreer por el simple temor a la soledad, ahora yo me pregunto ¿Realmente es el temor a la soledad lo que me invade? ¿No añoro egoístamente mis momentos de soledad absoluta? Donde no necesitaba el maldito amor para sentirme libre en su acepción y sentido, donde la libertad tenia otro significado, donde una pileta era el paraíso y el sol radiante un lujo- te quiero-te amo-te quiero-te odio maldito proceso fugaz que me convirtió en lo que soy… te amo, te odio.
lunes, 15 de diciembre de 2008
Juego
Entre el estar y el ir descubrimos que es mejor tu partida. No importa hacía donde, no importa por qué. No, no soy feliz, ¿Acaso algo de todo eso te sorprende? No le mientas a las paredes silenciosas, ellas no pueden responderte. Pensás que de algún modo tu juego me divierte, pensás y te equivocás, porque tu juego no hace más que aterrorirzarme, me encadena a penas que no quiero sufrir, me ata a palabras que no quiero escuchar. No, no me entristece que hayas provocado esta partida abrupta, me llena de odio el haber sido tan solo una ficha más en tu juego, un peón que mueves a tu antojo, un estúpido viajante que cae día a día en el engaño de los anfitriones, quienes desarman al viajante sin piedad y sin escrúpulos. Soy un simple domingo, una tarde de rutina. Ahora me pregunto, si estás sentada es domingo y enamorada ¿Por qué el amor por tí no se desarma?
sábado, 13 de diciembre de 2008
Tu vida con Sol

Despido un suspiro más y esbozo una gran sonrisa, los tiempos de angustia y llanto reprimido han quedado atrás. Recuerdo cuando tenías esa manía de fumar y hablar noches enteras con Pablo, recuerdo también que a medidaque la noche se despejaba mi odio aumentaba. Fueron en esas noches de delirios y borracheras que comprendí que odiaba a Pablo más allá de lo inimaginable. Lo odiaba despierto y dormido, cada palabra que salía de sus despreciables labios me generaban una repulsión que a duras penas podía guardarme. Esa fue mi vida hasta aquel hermoso y fatídico (fatídico para Pablo) veintiocho de marzo. Como de costumbre volvías a tu casa y como de costumbre ibamos caminando con Pablo hasta la esquina de Cabildo y Juramento, luego de lo cual yo me separaba de ustedes, desde la esquina eterna de mi sufrimiento veía alejarte mientras reías de los chistes gastados y carentes de gracia de Pablo. Pero ese veintiocho de marzo algo cambió, quizás fue el azar o quizás tu alma impulsiva, lo cierto es que despediste a Pablo y le dijiste -Che, me tengo que ir para el lado de Ale, mañana nos vemos.Pude percibir (o creí percibir), que inyectaste un tono hiriente a tu saludo, no fue un simple saludo y por eso tuve la certeza de que finalmente había vencido a Pablo en su propio juego, Pablo, consciente de esto se dio vuelta sin alcanzar a ver mi mal intencionado saludo. Los momentos que precedieron a ese instante se desarrollaron tal como se esperaba, ella besó mis labios sin muchas vueltas y tomó mi mano, caminamos por caminar, buscando cualquier rincón para desatar una pasión que hasta entonces nos había sido negada, prohibida. Nunca supe a que hora volví a mi casa, lo único que recuerdo es el perfume de Sol que volaba hacía mi cada vez que ella dejaba juguetear libremente su pelo, el humo de su cigarrillo, un humo que jamás me había parecido tan maravilloso como hasta ese momento. Miro nuevamente a Sol y confirmo mis pensamientos, los tiempos de angustia y llanto han quedado atrás, incluso algún día y si el lo quiere todo pueda volver a ser como antes, Sol, Pablo y Yo, pero esta vez el del llanto reprimido será Pablo.
"Click"
Dispara el botón de la camara y se siente preso de la melancolía al descubrir que ,de nuevo, el tiempo ha logrado salirse con la suya. Pablo siente que ha cada paso caminado el tiempo consigue robarle algo.Esta vez le ha quitado el sonido a la cámara, suspira ofuscado al descubrir que el "Click" tradicionalha sido remplazado por un aburrido silencio. Es cierto,el nuevo aparato le ha permitido capturar la estela de humo y la diferencia de colores que la rodea, y sin embargo se sientevacio al descubrir que la fotografía ha perdido todo su encanto. Ya no debe esperar días para contemplar dichoso los momentos que ha capturado para siempre, ahora le basta con esperar segundos.Puede revivir el momento al instante, repetirlo cuantas veces guste y compartirlo sin tener queaguantar tediosas copias. Pablo concluye que definitivamente el encanto de la fotografía ha sido asesinado sin piedad por los perfidos inventores del mañana. Se detiene en sus contemplacionesy descubre (o cree descubrir) que es absurdo pensar en camaras y botones cuando su mente debería girar entorno a la imagen, a su imagen. No importa quien o que fuera el que capturara el instante,lo importante debería ser que, a fin de cuentas, el humo no pertenece a la camara, el contrasteno es un invento del fotógrafo. Todo, absolutamente todo, pertenece a ella. Ella es quien ha fumado aquel cigarrillo inmortalizado, ella es quien ha prestado su sonrisa y su inabordable azul.Pablo sabe que solo es un simple intermediario entre la belleza y su captura eterna. "Click",el rollo se ha terminado, el fotógrafo yace muerto en un laberinto de negativos sin develar.
Vaso Vacío

“Es raro ponerle fin a algo que nunca empezó” pensaba Lheman recostado sobre su sillón marrón. Hacia rato que esos pensamientos se cruzaban por su mente, en forma de palabra fugaces, imágenes borrosas, pero estaban. No creía que existiera una razón para odiar, al fin y al cabo nadie tenia la culpa, solo era así. Las cosas no eran simples, pero nunca había esperado que lo fueran, sin embargo pensó con infantil esperanza que las cosas cambiaran, que todo se simplificaría como por arte de magia, un día estaba y al otro no, simplemente desaparecería pensó. Pero ahora se veía, fumando en el sillón marrón, algo que se había transformado en una costumbre últimamente. Además esta esperanza estúpida que no se va, si, al fin y al cabo el no estaba preparado para ponerle fin o comienzo, no era dueño de lo que pasaba y lo ponía neurótico, odiaba no poder manejarlo por primera vez, odiaba que fuera suyo y no lo sea al mismo tiempo, sentía que entre sus dedos tenia un desierto de arena que nunca se acababa pero que se escapaba lentamente. Sin final alguno, siempre así, marchándose y estando al mismo tiempo. Inútilmente había escuchado durante horas el incesante tono del teléfono, siempre esperando al cuarto para finalmente cortar, resignado, preparado para llamar, nuevamente, cinco minutos después, sabiendo de antemano el final, un golpe seco y una sensación de furia contenida. La puta madre gritaría completamente enardecido, mordiendo sus labios fuertemente para opacar la ira.
¡Basta! Lheman no quería seguir flagelándose con esa idea, con esa bronca que le renacía cada vez que pensaba en el teléfono y en los insultos escupidos por todas partes. ¿No te das cuenta lo que esta pasando? Tiene todo el poder en sus manos… ¡Dios! Mi mente es un tremendo lio. Lheman se acercó a la mesa y lleno su vaso. La media botella vacía de vino le recordó que ya había sido suficiente por una noche.
¡Basta! Lheman no quería seguir flagelándose con esa idea, con esa bronca que le renacía cada vez que pensaba en el teléfono y en los insultos escupidos por todas partes. ¿No te das cuenta lo que esta pasando? Tiene todo el poder en sus manos… ¡Dios! Mi mente es un tremendo lio. Lheman se acercó a la mesa y lleno su vaso. La media botella vacía de vino le recordó que ya había sido suficiente por una noche.
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