viernes, 21 de agosto de 2009
Estimado Rolando Graña
Por suerte (y dios por medio), la gendarmería estaba presente logrando evitar un muy probable incidente de la mano de estos bagayeros-coyas. Los sublimes gendarmes se encargaron de despojar a estos seres de su mal habida mercadería. Las manos de los puros tocaban con suma igualdad los cuerpos infestados de los bagayeros
Por gracia divina (y mediante las hábiles maniobras de las fuerzas del orden) el normal transcurso de las cosas retomó su camino. Los bagayeros, más pobres que cuando se embarcaron en esta ardua empresa, miran el suelo compugnido mientras las esposas de la opresión les lastiman sus muñecas, los gendarmes se relamen pensando que finalmente les ha tocado un cargamento con la zapatilla que el nene hace tanto tiempo venía pidiendo y usted, Rolando Graña, devuelta en su confortable hogar en la metrópoli. Ahora bien... ¿Sabe? Me quedó una pequeña duda, cuando por comodidad ( y no obviamente por una necesidad económica) se mimetiza con los hombres comunes y corrientes (mediocres) y compra un pantalón deportivo adidas trucho en el local de la vuelta de su casa... En ese preciso momento... ¿No se acuerda de los bagayeros y se siente un poco HIJO DE RE MIL PUTA?
domingo, 16 de agosto de 2009
Círculo
Esa lluvia que desataba su furia había rondado durante todo el día, acechante, pero finalmente optó por esperar el momento justo en el cual lograría su cometido, sumirme en la mediocridad.
Para ponerme a tono con la situación que se me presentaba decidí servir una copa de vino y prender un cigarrillo (la copa de vino aún está intacta en el escritorio, el cigarrillo se consume eternamente)
Pensé en todo aquello que la noche me había regalado hasta el momento, charlas entre alcohol y tabaco, y finalmente la revelación inducida por las charlas y culminadas gracias al alcohol. No necesitaba de la lluvia para ser mediocre, todo lo que me rodeaba lo era. Las risas estruendosas y las palabras insinuantes, baratas parodias del amor. Y yo, justamente yo, era parte de todo aquello que detestaba. Quise reducir mis penas poniéndome en el lugar del Lobo y el hombre, ese lobo que desataba lo más salvaje de mi alma y ese hombre que reprimía mis impulsos más bajos. Pero al momento de plasmarlo en ese plano me dí cuenta que caía en el mismo error que había cometido ese desdichado lobo estepario. No podía justificar mi mediocridad amparándome en una insulsa teoría de impulsos y bipolaridades. Quizás fue por esa revelación que decidí que ya había sido suficiente por una noche y tomé fuerzas para escapar de ese vicioso círculo de risas y palabras baratas.
Y de fondo, como un martillo que golpea a un hombre con resaca, la mirada de ese hombre que vivió con la pesada carga de amar como un dios y sufrir como un hombre. Me acecha, me persigue, y yo, caminando por la calle ya no se que creer. Si soy un hombre que terminarán por quebrar o si soy un héroe que jamás lograrán doblegar.
La calle me interroga, la imagen de ese hombre-dios (único ser que ha logrado ser casi en su totalidad bipolar) me condena. Sabe que no soy un dios, que soy un hombre que muere con el día. Y como si no fuera suficiente se desata la lluvia, lluvia que me vuelve más hombre y menos héroe.
Quizás morir entre convicciones e ideales me conviertan en ese hombre-héroe-lobo que siempre quise ser, o quizás me conviertan en el ícono de hombrés más mediocres aún, que se sentarán cómodamente en sus lujosos y contradictorios sillones, repitiendo fervientemente mis palabras, mientras sus cigarrillos se consumen eternamente, condenándolos a la infinita mediocridad que tanto me aqueja.
viernes, 26 de junio de 2009
tribulaciones
día. espera melodramática, sonrisas efímeras.
espero te espero
me espero.
mundo bajo el yugo del beso perfecto, hombre poseído por la perfección.
te espero. duermo con la calma del mundo.
sábado, 11 de abril de 2009
Punto
Ahí, en ese punto que yo dejo de ser yo y tú dejas de ser tú. Ahí radica todo aquello que en verdad importa. ¿Y qué si tus labios se apartan? ¿Y qué si te diviertes cada vez que me dices una vez más que no? Es cuando el cansancio me acecha, cuando las dudas me carcomen que alcanzo a ver en ese punto, en ese pequeño y circunstancial punto todo aquello que no puedes deshacer con tu negación. Mi bufanda y la tuya, unos dedos que quieren pero no alcanzan a tocarse y de fondo, casi imperceptible, un olor a almendrás que invade todo, todo nuestro espacio. Los años y la distancia quedan atrás, tu miedo se torna opaco y vulgar frente a la consistencia del punto, nuestro punto. El silencio que nos rodea se sumerge en el instante que nos toca vivir, la noche que nos acecha no consigue su cometido. Tú aquí, yo acá. Y más allá, entre el estar y el ir, nuestro punto. Sacando fuerzas de algun recoveco que ignoro, logras sonreírme. Olvidando los besos que nunca tuve te devuelvo la sonrisa. Quizás nunca pruebe tus labios, quizás el destino nos guarde un futuro cargado de años y distancia. Pero bastará con que encuentre, entre viejos recuerdo, nuestro punto para que vuelva a sentir que yo dejo de ser yo y tú dejas de ser tú.
Quizás sea un instante inmortalizado o quizás sea el punto en el cual nuestra historia quede inmortalizada.
sábado, 21 de marzo de 2009
Partida
Detesto tu caprichosa tendencia a huir apenas percibes que tu mundo puede desmoronarse.
Siempre pensé que eras muy compleja, pero me dí cuenta que en realidad tu funcionamiento es muy simple. Caminas con un paso sencillo y hermoso cuando entras, sales con un paso presuroso y cobarde cuando huyes. Te aferras a la idea de tu mundo perfecto, no dejas que nada ni nadie se interponga en
tus proyectos. Quizás por eso decides marcharte cuando crees que ya ha sido suficiente, quizás por eso dejaste que mi café se enfriara en la esquina de nuestro bar. Engañas, engañas y sigues engañando, tengo algo que contarte querida: Ya no puedes engañarme. Ya no te será tan simple como antes, ya no bastará con que cierres los ojos y beses mis labios, ya no alcanzará con tu falsa parodia del amor. Amar es más que decirlo dos veces ¿Lo sabías acaso?Así que toma tus besos falsos, toma tus palabras gastadas y vete, vete. Parte a tierras lejanas, entierra mi nombre, ¿No ves que ya no me importa? No me llames cuando sientas que tu mundo necesita compania, no susurres mi nombre en la noche cuando crees que te resultará melancólico. Regresa, retorna a los miles de kilómetros que has recorrido tan solo para desarmarme.!VETE! te digo. ¿No ves que si te quedas volveré a amarte? ¿No entiendes que si no partes mi corazón no aguantara la ausencia de despedida?
miércoles, 18 de marzo de 2009

Únicas amantes fieles, allí me esperan, constantes.
Jamás he tenido que llamarlas, siempre llegan en hora.
Permisivas como ninguna, no reprochan mi falta de atención,
perdonan sin una sola queja mis ausencias y me acunan cuando más las necesito.
No me odian si al mirarlas pienso en otras,
no me abandonan si las engaño ante sus propios ojos.
Cuando mis ojos cansados y nublados por las lágrimas no alcanzan a dsitinguirlas,
ellas brillan aún más fuerte, me gusta pensar que solo para mi
sábado, 7 de marzo de 2009
Amar es...

Razones para no amar:
Amar es respirar a través del otro, cuando el otro se ha ido ya no hay modo de volver a respirar como antes.
Amar es ver lo bello en sus ojos, cuando el otro se nos hes quitado tambien todo lo bello de la vida.
Amar es reir en los lugares y las situaciones mas estúpidas, cuando el amor se ha ido solo nos queda llorar en los lugares más estúpidos.
Amar es gastar horas en pensar en el otro, cuando el amor se ha ido las horas se tornan inútiles y vacías.
Amar es encontrarla en cada pequeño placer, cuando se ha ido encontrarla en cada pequeño placer torna el placer pesadilla.
Amar es dar la vida por el otro, cuando el otro ha partido solo nos queda morir.
Amar es despertar y alabar el día, cuando el amor nos deja solo nos quedan noches eternas.
Amar es sentir que si el amor nos deja todo estará perdido, cuando el amor parte tenemos la certeza de que todo se ha perdido.
Así y todo aún no he podido dejar de amar, quizás por que no pienso en las consecuencias de su partida, quizás por que amo tanto su llegada que aún no he decidido no volver a recibirlo.
Amar es.