¿Cuánto de esto es amor, cuánto deseo? ¿Se pueden o no separar?

jueves, 10 de marzo de 2011

Don't leave me high

miércoles, 2 de marzo de 2011

Muerte onírica


-Siempre pensé que una rodaja de limón tendría que flotar perpendicularmente, no paralelamente.
Nilan volvió al mundo real y miró a Milena.
-Perdón, ¿Qué dijiste?
-Que siempre me dio la impresión de que una rodaja de limón tendría que flotar perpendicularmente.
-¿Perpendicularmente?
-Claro, mirá la rodaja de limón flotando sobre tu vaso
Apoyó su mirada sobre el vaso  y llegó a entender qué se le había cruzado por la cabeza a Milena, el limón en los tragos suele ponerse de modo que quede perpendicularmente, pero no flotando, sino que sobre el borde del vaso, el efecto que producía al flotar sobre el líquido era realmente notable, uno tenía la sensación de que algo realmente extraño estaba sucediendo en ese vaso. Para asegurarse de que nada raro estaba interviniendo en la flotación de la rodaja de limón se aseguró de que ningún trozo de hielo la estuviera sosteniendo desde abajo, pero sólo había más cachaça. Miró la bebida y descubrió que nuevamente le habían servido su trago con limón, en lugar de lima, quizás la lima si flotaría perpendicularmente.
-Otra vez me pusieron limón.
-Te dije hace un rato, pero no me diste bola, ¿En qué estás pensando?
-En nada- mintió.
-Nilan...
-Anoche tuve un sueño muy extraño, soñé que alguien me perseguía y yo intentaba escapar, en eso caía en una especie de lago o pileta, no sé muy bien qué era, y empezaba a nadar, por un rato iba bien, me estaba alejando de mi perseguidor, pero a los pocos minutos me empezaba a cansar y no llegaba a tocar el fondo, lentamente me iba ahogando y algo me impedía seguir nadando. No era realmente como si estuviera físicamente desgastado, era más bien como si algo dentro de mí me arrastrara al fondo, como si no tuviera más sentido seguir nadando. Entonces me hundía y empezaba a sentir cómo me asfixiaba. Uno sabe que, generalmente, cuando está a punto de morir en un sueño suele despertarse; es decir, cuando soñás que te caes desde una gran altura te levantas antes del impacto, cuando te disparan despertás en el acto, nunca llegás a experimentar por completo la sensación de estar muerto y eso se debe, creo yo, a que somos incapaces de concebir la idea de estar muertos, incluso en sueños, el sueño no puede seguir simplemente porque tal idea es un imposible, con la muerte se da paso a la inexistencia y si uno no existe no puede seguir soñando...
Milena lo interrumpió por primera vez
-A mi me han contado algunas personas que soñaron que iban al cielo
-Puede ser- le concedió Nilan- pero la existencia en el “cielo” no deja de ser existencia, además-agregó apresuradamente- si bien hay personas que han soñado que estaban en el cielo, dudo mucho que hayan podido visualizar el momento en sí de su muerte, es decir, el instante en el cual el adoquín de la calle Rivadavia se incrusta en su cabeza desparramando sesos o la bala se clava en el centro del corazón, simplemente sueñan que mueren y, sin que exista ninguna representación de su pasaje al cielo, aparecen ahí, no tienen conciencia real del momento de la muerte en sí.
-Mmm, bueno- aceptó algo insegura- pero seguí contando.
-La cuestión es que yo me estaba ahogando y entré en ese estado de los sueños en el cual uno de cierto modo sabe que está por despertarse pero que sin embargo no logra escapar por completo de la ficción onírica, es decir, estaba muriendo pero sentía muchísima incredulidad frente a ese hecho, pero no era negación, era que simplemente me resultaba absurdo, algo en lo más ínfimo de mi ser me decía “Bueno Nilan, en cualquier momento vas a abrir los ojos” mientras otra parte deseaba extender la sensación hasta las últimas consecuencias. Deseaba completar el proceso, deseaba morir y ver de qué se trataba todo el asunto. Y entonces, algo que ahora, despierto, no me explico, sucedió. Llegué a estar tan cerca de la muerte que casi pude saborearla, comprenderla, estuve a punto de develar uno de los más grandes misterios de la humanidad. Mi visión empezó a nublarse, tal y como pasa en las películas, mis brazos empezaban a aflojar y mi mente no se cansaba de repetir que ese era mi fin. Lo más curioso fue que no estaba triste ni enojado, todo lo contrario, estaba ansioso por descubrir cómo sería el último suspiro, la última mirada, la sensación final. Fue entonces, cuando mi cuerpo ya se entregaba al misterio más grande de la humanidad, que pude distinguir unos ojos entre el agua.
-¿Unos ojos? ¿Dios? ¿Un Ángel? ¿Algún familiar muerto?
-No Milena, desde la fría lejanía vi tus ojos, los mismos que me esperaban despiertos esta mañana.
-¿Y después? ¿Después que pasó?
-Desperté y distinguí nítidamente tus ojos, tu sonrisa malhumorada y tu pecho izquierdo escapándose de entre mis sabanas verdes.
-Te desperté porque estabas roncando muy fuerte, no sabía que haciéndolo arruinaba la posibilidad de que hicieras un genial descubrimiento.
-Mejor, aunque hubiera descubierto algo no hubiera servido de nada
-¿Por qué?
-Tengo la sospecha de que si no me hubieras despertado, si mi mente hubiera tenido la tranquilidad necesaria como para centrarse únicamente en reproducir mi muerte, entonces habría muerto. El único modo de concebir en su totalidad un fenómeno como ese es mediante la vivencia, experimentar tal cosa, aunque no más fuera durante el sueño, me habría matado.
-Sigo sin entender porqué la rodaja de limón flota de ese modo tan extraño.
-En ese caso, yo tendría cuidado si algún día soñás que descubrís el motivo.

Desde su perspectiva


"Cada vez que te encuentro en el recuerdo,
bajo el simple pretexto de tocar tus manos
tramo la fabula que te encierra
y ya no duele estar triste, porque el instante es pasado..."
M.-