¿Cuánto de esto es amor, cuánto deseo? ¿Se pueden o no separar?

sábado, 11 de abril de 2009

Punto


Ahí, en ese punto que yo dejo de ser yo y tú dejas de ser tú. Ahí radica todo aquello que en verdad importa. ¿Y qué si tus labios se apartan? ¿Y qué si te diviertes cada vez que me dices una vez más que no? Es cuando el cansancio me acecha, cuando las dudas me carcomen que alcanzo a ver en ese punto, en ese pequeño y circunstancial punto todo aquello que no puedes deshacer con tu negación. Mi bufanda y la tuya, unos dedos que quieren pero no alcanzan a tocarse y de fondo, casi imperceptible, un olor a almendrás que invade todo, todo nuestro espacio. Los años y la distancia quedan atrás, tu miedo se torna opaco y vulgar frente a la consistencia del punto, nuestro punto. El silencio que nos rodea se sumerge en el instante que nos toca vivir, la noche que nos acecha no consigue su cometido. Tú aquí, yo acá. Y más allá, entre el estar y el ir, nuestro punto. Sacando fuerzas de algun recoveco que ignoro, logras sonreírme. Olvidando los besos que nunca tuve te devuelvo la sonrisa. Quizás nunca pruebe tus labios, quizás el destino nos guarde un futuro cargado de años y distancia. Pero bastará con que encuentre, entre viejos recuerdo, nuestro punto para que vuelva a sentir que yo dejo de ser yo y tú dejas de ser tú.


Quizás sea un instante inmortalizado o quizás sea el punto en el cual nuestra historia quede inmortalizada.